UNA NUEVA OPORTUNIDAD Ezequías 20:1-11;

Pastor Jhonny Quinde Ávila.   Año 2013 Mensaje  01    (06/01/13)

En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte.  Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz,  y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa,  porque morirás,  y no vivirás. 2  Entonces él volvió su rostro a la pared,  y oró a Jehová y dijo: 3  Te ruego,  oh Jehová,  te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón,  y que he hecho las cosas que te agradan.  Y lloró Ezequías con gran lloro. 4  Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio,  vino palabra de Jehová a Isaías,  diciendo:  5  Vuelve,  y di a Ezequías,  príncipe de mi pueblo:  Así dice Jehová,  el Dios de David tu padre:  Yo he oído tu oración,  y he visto tus lágrimas;  he aquí que yo te sano;  al tercer día subirás a la casa de Jehová. 6  Y añadiré a tus días quince años,  y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria;  y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo,  y por amor a David mi siervo. 7  Y dijo Isaías: Tomad masa de higos.  Y tomándola,  la pusieron sobre la llaga,  y sanó. 8  Y Ezequías había dicho a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará,  y que subiré a la casa de Jehová al tercer día? 9  Respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová,  de que hará Jehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados,  o retrocederá diez grados? 10  Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra decline diez grados;  pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. 11  Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová;  e hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Acaz,  diez grados atrás.

OBJETIVO. Desafiar a la congregación a utilizar  el  nuevo año 2013 como una nueva oportunidad para crecer  espiritualmente, en la relación familiar, y a orar con fe para alcanzar las bondades de Dios.

INTRODUCCIÓN   Ezequias (heb., hizqiyah, Jehovah ha fortalecido).  Rey de Judá desde aprox. 724 a 695 a. de J.C. El registro de su vida se encuentra en 2 Reyes 18—20, 2 Crónicas 29—32, e Isaías 36—39.

EZEQUIAS. Personaje del siglo octavo A.C. A la edad de 25 años Eze­quías fue el sucesor de su padre, el rey Acaz, en el trono de Judá. Reinó 29 años en Jerusalén. Se recuerda a Ezequías por la purificación del templo, por la implantación de una reforma moral y religiosa, el restablecimiento del culto a Jehová, y la celebración de la gran pascua de catorce días (anteriormente des­cuidada). Restableció también el empleo de los Salmos de David y Asaf, y dio cima a la colección de los proverbios de Salomón. Ezequías contribuyó mucho a la prosperidad de su pueblo y del reino mediante el rápido progreso de las obras públicas, el mo­vimiento de reforma contra la idolatría, y el derrocamiento del poder asirio en Judea. Durante la lucha contra Asiria fue atacado por una enfermedad fatal, pero fue admirable su curación me­diante la oración; Dios le concedió quince años más de vida.

Ezequías se enfermó mortalmente el mismo año que el rey de Asiria sitió a Jerusalén. Isaías llevó a Ezequías el aviso de prepararse para morir.  Él lloró amargamente: de esto algunos entienden que no quería morir; en la naturaleza del hombre está temer la separación del alma y el cuerpo.

La piedad de Ezequías le facilitó estar en su lecho de muerte. “Oh Jehová, te ruego que hagas memoria”; Ezequías no ora, Señor sálvame, sino, Señor recuérdame; sea que viva o muera, déjame ser tuyo. Para confirmar su fe, en forma milagrosa, la sombra del sol retrocedió y hubo luz por más tiempo de lo acostumbrado. Esta obra prodigiosa muestra el poder de Dios en el cielo y en la tierra, la gran manera en que Él oye la oración y el gran favor que concede a sus elegidos.  El rey Ezequías vivió quince años más después de su curación.

I  LA REALIDAD DE NUESTRA PARTIDA  (enfermo de muerte V. 1)

En cualquier momento vamos a partir por lo tanto debemos ser consciente de nuestro fin en ésta tierra.  ¿CUANTOS AÑOS NOS GUSTARIA VIVIR MAS? Ecles. 8:8 No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee. Una enfermedad por simple que sea, es un recordatorio de que un día moriremos. Nunca se está demasiado enfermo hasta que se va con el médico. Hay enfermedades sin síntomas, silenciosas como la hipertensión. NO respeta edades (niños, jóvenes, adultos,  viejos). Alguna vez usted ha dicho: Dios me dio una nueva oportunidad, tal vez escuchó de otros: Bueno Dios le dio una nueva oportunidad. Esto cuando estuvimos ante un peligro inminente de un asalto, un accidente de tráfico, un peligro, en esos segundos lo primero que pensamos es en la familia, muchos han elevados una oración silenciosa, Dios si me saca de esta, si me das una nueva oportunidad, voy a cambiar mi conducta con Dios, con la iglesia,   con la familia etc. ejemplo cuando hay un fuerte temblor… Pero usted sabe lo que pasa,  muy pocos cumplen con sus promesas,

II ORDENAR LA CASA   (Ordena tu casa v.2)   Dios  a través de Isaías le da a Ezequías la noticia de que iba a morir, así que por lo tanto Ordena tu casa antes de partir.   En el sentido terrenal Hacer testamento; resolver problemas familiares; reconciliarse      Ordena tu casa en el sentido espiritual    Una simple enfermedad debe ser suficiente para ser humildes para con Dios. No hay que ser orgullosos una vez que nos hallamos curado 2 Crónicas 32:24,25; “En aquel tiempo Ezequías enfermó de muerte;  y oró a Jehová,  quien le respondió,  y le dio una señal. Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho: sino que se enalteció su corazón,  y vino la ira contra él,  y contra Judá y Jerusalén”.

Porque morirás, y no vivirás Ya no tendremos oportunidades. Si no ordenamos nuestra vida estando vivo no lo vamos hacer de muerto. No tendremos oportunidad de pedir perdón, de perdonar, de ser ejemplo, de servir a Dios. De nada sirve hacer planes con  nuestra vida, si no está Dios en ellos.  Veamos lo que nos dice Lucas 12: 12-16; También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Lucas 12: 12-16

III  UNA ORACIÓN A DIOS CON LA ACTITUD  CORRECTA PUEDE CAMBIAR EL CURSO DE LA HISTORIA (vv. 2-5)

Con frecuencia desestimamos el enorme poder que hay tras la oración. Puede que las circunstancias que esté enfrentando ahora sean sumamente difíciles; incluso, personas a su alrededor le han dicho que no hay remedio. Eso fue lo que enfrentó el rey Ezequías. Sin embargo, cuando volvió su mirada a Dios, el curso de la historia cambio. Dios no solo hizo un milagro de sanidad en su vida, sino que utilizó circunstancias en apariencia ilógicas, que rompían todo esquemas, para mostrar su poder. Es el Dios de gloria y poder en el que hemos creído. Dios responde a nuestras oraciones. Con frecuencia

escuchamos a personas que olvidan que Dios no solo nos ama sino que, además, escucha nuestras oraciones.  Cuando se enteró de la inminencia de su muerte, el rey Ezequías fue al Señor en oración (v. 2)

El rey Ezequías tenía claro que podía confiar en Dios para que obrara un milagro (vv. 2, 3)  La oración es intimidad con Dios.  El rey Ezequías volcó su corazón a Dios como debemos hacer siempre que oramos.  Dios escucha y responde a nuestras oraciones. Es el adversario espiritual quien nos siembra la idea de que estamos solos (v.4, 5). Dios desea hacer algo especial con nuestra vida hoy. Pídale ese milagro que necesita, como lo hizo el rey Ezequías (v. 6)

Dios obra de manera sorprendente y rompe todos los esquemas (vv. 7- 11)  La clave para que la oración cambie las circunstancias, es que toda nuestra fe la depositemos en Dios. Creer por encima del qué dirán, creer y obrar

CONCLUSIÓN  ¿Hemos tenido la oportunidad de vivir como del Rey Ezequías después de sanar de una enfermedad? Aprovechémosla para servir más a Dios. Es evidente que las circunstancias pueden cambiar, y lo que hoy rebosa de salud mañana puede caer en enfermedad, situación que podemos enfrentar usted y yo.  ¿Estamos seguros de que la próxima vez que nos enfermemos volveremos a sanar? ¿Qué tan agradecidos estamos hoy por la oportunidad que Dios nos da de estar viviendo? Ahora, cuando andamos en los caminos del Señor, podemos tener la certeza de que no estamos solos, y que—cuando oramos—ocurren milagros y las circunstancias, por adversas que parezcan, cambiarán. No sabemos los años de vida que nos dará el Señor, pero hoy que vivimos, ahora que estamos vivos, adoremos y honremos a Dios con nuestras vidas.  Aprovechemos está nueva oportunidad que viene con el nuevo año para crecer espiritualmente, pongamos en orden nuestra casa y que nuestras oraciones sean sinceras para ver entonces la misericordia de Dios.  Amén.

Puede ver nuevos temas del autor  visitando      http://jhonnyquinde.com/

El autor Lcdo. Jhonny H. Quinde Ávila  es  el actual pastor de la Primera Iglesia Bautista de la ciudad de Milagro – Guayas Ecuador.  www.facebook.com/primera.bautistademilagro

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